En un fin de semana frenético, el arzobispo compostelano visitó a los agentes de pastoral familiar de Galicia, reunidos en Santiago en su V Encuentro Interdiocesano de Formación.
Mons. Prieto se dirigió a los asistentes con una reflexión en la que destacó la idea central de que la familia es el lugar originario de la esperanza, el primer espacio donde se aprende a esperar: esperar al otro, confiar, acompañar los procesos con paciencia y a creer en el futuro, incluso en medio de la fragilidad. El arzobispo recordó las palabras del papa Francisco en las que el pontífice definía a la familia como el taller donde se forja el alma de un pueblo.
Mons. Prieto vinculó a la familia con el Jubileo, tiempo para volver a empezar, para restablecer la justicia y la comunión queridas por Dios. En clave familiar, el jubileo se concreta en la renovación de los vínculos interpersonales, en la reconciliación y la sanación de las heridas, en el redescubrir la alegría de estar juntos.
Presentó d. Francisco José a la familia como escuela de esperanza para el mundo, una realidad en la que, en una sociedad marcada por la soledad y el individualismo, el amor cotidiano se convierte en signo profético de la esperanza.
Concluyó el arzobispo compostelano que bajo la mirada de María, madre de la esperanza, cada familia puede redescubrir su vocación de ser hogar donde Dios habita.