¿QUÉ TENEMOS QUE HACER PARA CASARNOS EN LA IGLESIA?

Lo primero es amaros mucho, tanto que no améis a nada ni a nadie más que a vuestra pareja (o sea, que ni los padres ni los amigos pueden estar antes que vuestra media mitad).

Eso quiere decir que estáis decididos a pasar vuestra vida juntos. ¡Enhorabuena! Si os mimáis todos los días viviréis en el paraíso. En vuestras manos está.

Debéis saber que para los católicos el matrimonio es indisoluble. Esto quiere decir que, si no os cuidáis y acabáis divorciándoos, no podréis casaros de nuevo en la Iglesia salvo que vuestro matrimonio se declare nulo (esperamos que nunca tengáis que preguntar cómo se hace esto).

Ahora se requiere que tengáis fe. Así como no tendría sentido que os hicieseis socios del club de fútbol que odiáis, tampoco tiene sentido que os caséis en la Iglesia si no creéis. Casarse por no darle un disgusto a la abuela no es un argumento válido.

¿Ya? Pues ahora una cosa antes de reservar restaurante, viaje de luna de miel, vestido y complementos varios:

Id a vuestras respectivas parroquias con mucho tiempo de antelación (como poco seis meses). No vaya a ser que lo dejéis para última hora y resulte que ese día la iglesia está ocupada con novios más previsores que vosotros.

El párroco os informará de los trámites “burocráticos” necesarios. Son fundamentales para que vuestro matrimonio sea válido.

2.- Luego está la preparación específica para el matrimonio. Los famosos Encuentros Prematrimoniales. No es una exigencia caprichosa. Es una catequesis en la que se os recordará qué significa el sacramento del matrimonio. Si echáis cuentas veréis que os llevará mucho menos tiempo del que le dedicaréis al vestido de novia, elección de restaurante y menú, flores, recorrido por agencias de viajes, elección de regalos para entregar en el banquete… Esto también merece un poco de atención. Y es lo esencial. En la archidiócesis tenemos matrimonios con experiencia que os acompañarán en estos encuentros. Podéis poneros en contacto con nosotros a través del correo electrónico pfamiliar@archicompostela.org.

Os deseamos toda la felicidad del mundo. Y sabed que desde esta Delegación de Pastoral Familiar estamos a vuestra entera disposición para acompañaros, tomar un café y, si lo necesitáis y queréis, contestar a cualquier duda o pregunta por delicada que os pueda parecer.